Mischa es una gata con personalidad muy extraña. Casi todo el día bosteza, o está acicalándose la cola. Pero obviamente eso no es lo extraño.
Mi hermana la encontró trepada en el árbol que esta frente a mi casa. Chillaba terriblemente aunque estaba pequeñita. No fue nada difícil sentir ternura por ella.
Aunque Mischa no es una gata que se podría decir, bonita, tiene algunos encantos; tiene unas motas despintadas por todo el cuerpo. Parece como un gato que quiso ser atigrado pero se canso a medio camino y se le desdibujaron las rayitas, así que quedó con manchas delgadas y poco uniformes, de color gris, partes color humo y con algunas pintas de naranja.
Cuando duerme nada la molesta, ni el ruido de la construcción de veredas del municipio, ni que la muevan a cada rato de donde se queda dormida (por ejemplo mi librero), ni que las personas pasen a su lado, o corran a veces. No prefiere algún lugar especial para dormir. Puede treparse a sillas, camas, libreros, o estirarse simplemente en el piso. Todas las camas que ha tenido no las ha usado, sólo uno una vez usó una cuando estaba recuperandose de la operación de esterilización (bueno, pero usó esa cama porque no podía moverse). En donde caiga, siempre va a estar totalmente estirada, no importa si sus patas sobrepasan la silla, ni si hay en realidad poco espacio para ella, igual estira a más no poder sus extremidades e incluso se recuesta de espaldas totalmente.
Presta atención a su nombre, si la llamamos a comer o cuando simplemente la llamamos para ver dónde se ha escondido. No presta atención, convenientemente, cuando se escapa por la ventana hacia el jardín del vecino, sólo voltea un poco la cabeza, mira de reojo cuando escucha su nombre, se agazapa y echa a correr entre las plantas y esculturas del vecino, escabulléndose hasta la zona en donde se pierde de vista; luego ve que la dejamos de buscar y sale a seguir husmeando. Claro, obviamente cuando se cansa ya está empujando con su pata la ventana y maullando para que la dejemos entrar. Los primeros días en que hacía eso era una agonía de correteadera detrás de ella, varias veces estuvo a punto de cruzar la avenida grande teniéndonos con el corazón en vilo. Nunca se atrevió, hasta para eso sabe lo que hace. Se podría decir que ya nos acostumbramos a sus escapadas, no puede hacerse nada, cuando llega alguien ella sale volando por el poco espacio que queda en la puerta. Lo único malo es que a veces sale muy de noche, cuando llega mi hermano, como a las 3 am y mi mamá debe levantarse para abrirle la puerta después de media hora a la señorita que se fue a “tomar el aire” y que maulla en la ventana para que la dejen pasar.
Tampoco puedo evitar que entre a mi cuarto y se quede durmiendo entre mis sábanas, es demasiado obstinada y paciente cuando espera mis descuidos. A veces estoy trabajando en la PC y tengo la puerta del cuarto abierta, Mischa entra de a poquitos y se recuesta en la entrada de la puerta, como diciendo “Mira que estoy lejitos eh, no estoy molestando”; pasado un rato después veo que ha desaparecido de dónde estaba, volteo a revisar mi cuarto y ya está muy bien instalada en mi cama. Tengo que sacarla porque deja todos sus pelos regados, la quiero mucho como para no dejarla ir de mi casa, pero también me quiero lo suficiente como para no dejar que me llene la cama con pelos o mojadas las sábanas (ella piensa que mi edredón es su mamá y aún quiere tomar leche).



