Hoy he llegado a las 6 de la mañana a Cusco, y me he mentalizado en cero prejuicios. La mañana transcurrió tranquila y algo cálida, pensé que era porque el clima ha cambiado, desde abril. Pero, ahora que llego al hotel después de haber disfrutado enormemente una lluvia abundante con truenos me doy cuenta que no es el clima, soy yo. Empiezo felizmente a ser otra persona, la lluvia me ha mojado casi por completo, abrigo, pantalón, zapatos. He sentido frío, pero nunca me divertí tanto debajo de la lluvia y los truenos, caminamos apresurados cruzando la plaza, y yo me sentía contenta, observando el panorama en mi camino siendo bañado, respiré hondo, sintiendo y pensando en mis nuevas fuerzas.
29.9.13
Lluvia
La primera vez que vine al Cusco estaba débil, débil por el frío, débil por la altura, débil por la lluvia... Tan frágil que sentía que todo me atacaba. Pensaba que sólo buscando abrigo podía ayudarme. Tanta fue la necesidad de abrigo que disfrutaba por trozos el paseo, por pedazos, me sentí sin rumbo, y sólo lo que otros podían disfrutar lo disfrutaba yo. Por eso preferí siempre otras ciudades, como Ayacucho o hasta Chachapoyas, con lo fría que fue. Ya entiendo que mis sensaciones se debían a aspectos muy internos, a prejuicios y a miedos.
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