Que con las mismas mejillas surcadas
Pude alcanzar tu oído más no tu alma
Justo como ahora que la humedad que brota de estos luceros apagados
me ahoga la voz
Me siento débil hoy
Ya sabes que tu protección es mi talón
Que el recuerdo de tus brazos
Mantiene estas ideas de trascendencia
Estas alucinaciones colgadas de tu melena ondeada y preciosa
Mi vientre se retuerce del vacío
Y llegan a la pupila los errores, los arrepentimientos
Si me pongo racional, fría y utilitarista,
No debería pensar siquiera en el asunto, no hay culpa de mi parte, pero mis brazos aún quieren circundarte y pedir perdón.




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